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Se inicia la actividad política y  se la empiezan a jugar  quienes  van a participar  como aspirantes   en las próximas  elecciones.

También  los contactos, los correteos.  Se  muestran las ganas, se buscan los recursos, se llama a los electores, se proyecta la merienda y para ello  se comienzan  a utilizar, también a usar y a valorar los medios de comunicación.

Es  que la política partidista, pese  a que  a algunos les importa un bledo los partidos, porque lo que buscan  es su beneficio personal y no  el colectivo, la política como arte de servicio, como arte de gobernar, es incomprendida por los avivatos,  que precisamente viven  de ella.

Ya ni la competencia juega  un papel preponderante, porque las alianzas  que  se hacen desacomodan  la línea  que debe  tenerse en cuenta, porque  los llamados  opcionados  se convierten en  títeres  de quienes financian campañas, y si bien  los “ayudan” a elegir, también los usan para que cumplan  sus órdenes y si desafinan, saben “el pan  que se amasa en casa y la vida que se pasa”, como decían los abuelos.

La democracia lo dijo  Abraham Lincoln es el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, porque precisamente,  es el ciudadano  el que elige, el que debe gobernar, porque iguala  a los hombres para que opere la democracia, pero…..   eso no es  así.

Los politiqueros, los gamonales, los jerarcas, los que llegan al poder, claro que  hay  excepciones,  se obnubilan y abandonan ese mandato popular,  se endiosan y esa manifestación, de “voz  del pueblo, voz  de Dios”, queda en nada, porque como decía  el escritor  Alvaro Salón Becerra “al pueblo nunca le toca”.

Ahí están y empiezan a implorar desde ya,  el voto. Pero cuando están en el poder, se olvidan de José Dolores,  que seguirá padeciendo, si no sabe elegir  en las próximas elecciones.

Por Alcides Antonio Jáuregui Bautista

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