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Un equipo de investigadores japoneses de las universidades de Kyoto y de Fukuoka, liderado por el doctor Mitinori Saitou, ha dado a conocer a través de la revista Science una nueva técnica que permite obtener ovogonias a partir de células madre pluripotentes inducidas, derivadas de células  somáticas humanas.  Esta nueva técnica permitiría crear óvulos artificiales con toda la información genética de la madre.

La nueva técnica japonesa representa un paso más en la línea de investigación iniciada por el doctor Jan Tesarik, actual director de la clínica MARGen de Granada, y la doctora Carmen Mendoza, profesora de la Universidad de Granada (España), que en 2001 obtuvieron óvulos humanos derivados de células somáticas extraídas de los ovarios de mujeres sin óvulos, técnica que dieron a conocer en la revista Reproductive Biomedicine Online.

Las células madre pluripotentes inducidas (iPS, por sus siglas en inglés: “induced Pluripotent Stem”) se pueden derivar de células adultas diferenciadas (no pluripotentes), extraídas de diferentes órganos de personas adultas, mediante un proceso de desdiferenciación inducida. Esta transformación se realiza mediante retrovirus o lentivirus,  modificados en el laboratorio para actuar como vehículos de inserción de determinados genes en el genoma de las células somáticas. La expresión de estos genes “induce” una regresión de las células hacía un estadio embrionario, anterior a su especificación para actuar en órganos adultos. Como consecuencia, las células iPS resultantes tienen las características de células embrionarias capaces de transformarse en diferentes tipos de células especializadas. Por su parte, las ovogonias representan el primer estado evolutivo de las células sexuales femeninas que dan posteriormente lugar al desarrollo de óvulos.

Nuestra técnica, explica el doctor Tesarik “consistía en la introducción del núcleo de las células somáticas en óvulos de donantes en los que,  previamente, se había retirado su propio material genético”. Estos óvulos “reconstruidos” fueron posteriormente fecundados con el esperma de los maridos y congelados en espera de más información sobre posibles riesgos de anomalías en los niños que podrían resultar de su transferencia en el útero materno. De hecho, experimentos efectuados posteriormente en ratones por el equipo del doctor Tesarik, y otros grupos de científicos, han mostrado que los embriones generados mediante esta técnica tienen un alto riesgo de portar anomalías cromosómicas, lo que ha impedido la aplicación clínica inmediata.

Para Jan Tesarik, los resultados del equipo japonés representan un paso gigante en este sentido. Sin embargo, las células resultantes de su técnica no están aún listas para actuar como óvulos. “la combinación de ambas técnicas permitirá, en un futuro no lejano, la formación de óvulos “artificiales”, pero portadores de su propia información genética, para mujeres sin óvulos o con óvulos defectuosos. Además, es probable que una modificación de la técnica japonesa permita   para crear en el laboratorio células masculinas capaces de actuar como espermatozoides en casos de hombres con una ausencia total de espermatozoides y sus células precursoras”.