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El 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, esta enfermedad de gran impacto en la población, que como factor de riesgo cardiovascular presenta una importante incidencia ya que aumenta la probabilidad de desarrollar desde un infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, hasta la muerte súbita

La hipertensión arterial es una enfermedad de la pared de las arterias que se caracteriza por cambios estructurales que las llevan a endurecerse y disminuir su luz. En Argentina, este mal duplica el riesgo de padecer infarto de miocardio en los hombres y lo triplica en las mujeres, según lo han demostrado estudios epidemiológicos como el FRICAS (Factores de Riesgo Coronario en América del Sur). En este sentido, es muy importante

Se estima que la hipertensión afecta al 35% de la población latinoamericana, siendo aún más preocupante el panorama si se tiene que en cuenta que su prevalencia aumenta con la edad. Asimismo, cuando se diagnostica tiene un control deficiente ya que solo el 25 - 30% de los pacientes hipertensos lo hace, y se calcula que la adhesión al tratamiento es del 20 - 30%. En este sentido, estar atentos a su desarrollo es fundamental dado que es una enfermedad letal, silenciosa e invisible, que rara vez provoca síntomas.

Según datos de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (año 2013), el 93% de la población adulta se controló la presión arterial al menos una vez en los últimos dos años, y de ellos el 34% presentó hipertensión. Es muy importante destacar entonces que 1 de cada 3 adultos es hipertenso.

Su prevalencia se ha incrementado debido al aumento de la población, a su mayor expectativa de vida y a factores de riesgo relacionados con el comportamiento, como dieta insana, uso excesivo de alcohol, sedentarismo, sobrepeso y estrés. De todos modos, el correcto control de los valores de la presión arterial se refleja en una menor incidencia y prevalencia de las enfermedades que genera.

También, es importante saber que la única manera de detectar la hipertensión en sus inicios es con revisiones periódicas. Si luego de tres registros, en diferentes consultas, la presión arterial se encuentra elevada, el médico puede determinar el diagnóstico. Los chequeos anuales permiten, además de diagnosticar la enfermedad, llevar adelante un correcto tratamiento. Hay que tener en cuenta que mucha gente tiene la presión arterial elevada (>140/90 mmHg) durante años sin saberlo.

Pero, la medicación es sólo parte del tratamiento. Tan importante como ella es llevar un estilo de vida que involucre el cambio de ciertos hábitos por otros más saludables, como mantener un peso adecuado, realizar actividad física y no abusar del consumo diario de sal.

En este sentido, desde la Fundacion Cardiológica Argentina compartimos algunas recomendaciones que pueden ayudar a controlar la presión arterial:

No agregar sal a la comida. El consumo de sodio no debe ser mayora a los 6 gr. de sal diarios. Con esto, la presión sistólica, popularmente conocida como presión máxima, baja entre 4 a 6 mm Hg.

Cuidar el consumo de alimentos procesados (quesos, fiambres y conservas), incluyendo los panificados que aportan mucha sal oculta.

Tratar de mantener un peso corporal dentro de valores normales.

Realizar de 30 a 45 minutos de actividad física todos los días, o por lo menos 3 o 4 veces por semana.

Incorporar a la dieta verduras y frutas (en abundancia), cereales, lácteos descremados, pescado y nueces. Ellos incrementarán el aporte de potasio y otros minerales, y así como de vitaminas importantes.

NO sumar otros factores de riesgo. Por eso, evitar fumar es muy importante.

No utilizar medidas caseras ni medicamentos que no hayan sido indicados por el médico. Evitar automedicarse.

Fuente: derf / MF

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