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La creciente resistencia a los antimicrobianos relacionada con la emisión de medicamentos y sustancias químicas en el ambiente es una de las amenazas más preocupantes para la salud en la actualidad, denunció hoy la Asamblea medioambiental de Naciones Unidas, UNEA-3.

El informe Fronteras, presentado esta jornada en Nairobi durante la segunda sesión de la UNEA-3, señaló que unas 700.000 personas mueren anualmente de infecciones resistentes debido a que los medicamentos antimicrobianos se han vuelto menos efectivos para eliminar los patógenos resistentes.

"Esta advertencia es realmente aterradora: podríamos estar estimulando el desarrollo de superbacterias feroces debido a la ignorancia y el descuido", alertó el director ejecutivo de ONU Medioambiente, Erik Solheim, en un comunicado.

Los estudios ya han vinculado el uso indebido de antibióticos en los seres humanos y la agricultura durante las últimas décadas con el aumento de la resistencia, "pero el papel del medio ambiente y la contaminación ha recibido poca atención", alertó Solheim.

La resistencia a los antimicrobianos ocurre cuando un microorganismo evoluciona para resistir los efectos de un agente antimicrobiano.

"Esto requiere una acción prioritaria e inmediata o correremos el riesgo de que la resistencia evolucione a nuestras espaldas, con consecuencias potencialmente espeluznantes", insistió el director ejecutivo de ONU Medioambiente.

Existe evidencia clara de que la liberación al medio ambiente de compuestos antimicrobianos en los efluentes de hogares, hospitales e instalaciones farmacéuticas y en la escorrentía agrícola, combinada con el contacto directo entre las comunidades bacterianas naturales y las bacterias resistentes descargadas, está impulsando la evolución bacteriana y el surgimiento de cepas más resistentes.

Una vez que se consumen, hasta un 80 por ciento de los antibióticos se excretan sin metabolizar junto con las bacterias resistentes, según el informe.

Este es un problema creciente, ya que el uso de antibióticos humanos aumentó un 36 % en lo que va de siglo y se prevé que su uso en el ganado incrementará un 67 % para 2030.

Las instalaciones de tratamiento de aguas residuales no pueden eliminar todos los antibióticos y bacterias resistentes, y de hecho pueden ser puntos críticos para la resistencia a los antimicrobianos.

Naciones Unidas asegura que existen pruebas que demuestran que las bacterias resistentes a múltiples fármacos son frecuentes en aguas marinas y en sedimentos cercanos a las descargas de la acuicultura, industriales y municipales.

Para resolver el problema, la UNEA-3 instó a abordar el uso y la eliminación de los productos farmacéuticos y antibióticos, así como la liberación en el ambiente de medicamentos antimicrobianos, contaminantes relevantes y bacterias resistentes.

El informe se presentó ante líderes políticos y de la sociedad civil llegados de todo el mundo, que se reúnen hasta mañana en Nairobi con el fin de alcanzar un acuerdo hacia una "contaminación cero".

EFE
Por Informe21 / FL

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