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Marisol se quedó sola frente a sus dos hermanos que le cedieron al canal los derechos a dar su propia versión de la vida del humorista político más querido de Colombia

El primer recuerdo que tiene Marisol Garzón es el del ruido del periódico deslizarse por la puerta de la casa en el barrio San Diego donde vivían los con sus tres hermanos, Jaime, Jorge y Jaime. La mamá, Daisy Forero, espantaba con la lectura de noticias en voz alta la tristeza que rondaba la familia desde la muerte prematura a los 40 años del padre Félix, un profesor de contabilidad que poseía el sentido del humor ácido que le heredó su hijo Jaime.  Así, en familia, se enteraron de mayo del 68, de la muerte del Che Guevara y de la caída de Camilo Torres en San Vicente del Chucurrí. Las noticias y el católico temor a Dios acompañó a los jóvenes Garzón en el aprendizaje de la vida tanto que dos de ellos tuvieron tentaciones religiosas: Alfredo entró a la compañía de Jesús y Marisol entró al convento donde estuvo diez años.

Alfredo y Jaime eran inseparables. Compartían el cuarto, ambos eran acólitos de barrio y estudiaron juntos el bachillerato en la Normal de la paz. Como maestros fueron voluntarios dos años en escuelas de Tunjuelito y testigos del hambre que doblegaba diariamente a sus estudiantes en pleno salón de clase. Conocer el país real les abrió los ojos. Cuando se graduaron Alfredo se fue de jesuita y Jaime entró a la Universidad Nacional a estudiar Derecho.  La vocación religiosa se le acabó al año de estar interno. Alfredo estudió otro semestre Bellas Artes en La Nacional y partió a Nueva York en 1985 a estudiar grabado

El rebusque de Daysy para asegurar la supervivencia no tuvo límites. Sus hermanos siempre presentes:  el tío Alberto les daba para los desayunos, la tía Emilse les pagaba el colegio, una tía de Estados Unidos les mandaba 100 dólares y les regaló la casa de la La Perseverancia. Todo por lograr que los Garzón estudiaran. Los rumores de las manifestaciones de Jaime en la Universidad, llegaban a Marisol al convento. Todos son recuerdos hoy llenos de nostalgia de los días de una familia que sabía estar unida en las buenas y en las malas.

Recuerda la angustia de su mamá, con la rebelión de Jaime cuando supo de la muerte de los doce estudiantes en julio de 1984 en medio de una lluvia de pupitres, piedras y cocteles Molotov con los que la policía disolvió la protesta. Jorge, el mayor de los hermanos  quien antes de irse a vivir a los Estados Unidos se desempeñó como secretario del despacho parroquial de la iglesia de San Diego, fue testigo de todo.

Cada Garzón había tomado su camino pero se mantenían conectados. En el 90, Alfredo, ya un reconocido caricaturista en El Espectador con la firma Cartones, se casó con la cantante lírica francesa con la que tendría dos hijos mientras Marisol continuaba con su labor de misionera y  Jaime inauguraría con Karl Troller y Eduardo Arias, Zoociedad, el programa de humor político que lo lanzó a la fama.

Hasta que llegó el primer cambio drástico de los que estarían por venir. Marisol recibió entonces la mala noticia de la muerte de la esposa de Alfredo y decidió frecuentar más a su familia en Bogotá. En una estadía larga en Julio de 1999 en la que se quedó un mes en el apartamento de su hermano Jaime en la Macarena, recibió el primer campanazo de alerta cuando este no logró guardarse la  angustia que lo carcomía: las Autodefensas estaban detrás de él y así se lo había hecho saber el propio  Carlos Castaño. Le advertían que anduviera sola para evitarle la muerte por error de quien lo acompañara y un mes después llegó la tragedia: el asesinato de Jaime. Alfredo estaba en Nueva York. Y con su muerte, la dispersión de la familia. .

Alfredo y Jorge quisieron olvidarse de todo y se quedaron en Estados Unidos. Marisol abandonó los hábitos para dedicarse a enseñar filosofía y la mamá. Daysy, se propuso que el crimen de su hijo no quedara impune. Murió, sin lograrlo en el 2006. Marisol, tomó la bandera como una verdadera cruzada acompañada por cientos de fans de Garzón. El 14 de septiembre del 2016 la Sección Tercera del Consejo de Estado determinó la responsabilidad del Estado en el asesinato y ordenó reconocerle a la familia $900 millones como reparación.

Pero cuando se creía cerrado al menos este capítulo, una oferta económica de RCN para hacer una serie de la vida de Jaime Garzón abrió las heridas. Una propuesta del canal a través del libretista Carlos Pérez rompió la armonía entre los hermanos. Marisol, critica del manejo que RCN había hecho de la vida de su hermano en Los tres Caínes –disipado y rumbero- la llevó a oponerse al proyecto. No cree en el rigor ni la seriedad de RCN y habría preferido un documental. Su protesta fue inútil. Sus hermanos dieron el sí. Y Alfredo fue más lejos. Abrió la historia familiar. Contactó al libretista con los amigos más cercanos y los dos hermanos unidos, contra Marisol, le dieron vía libre al proyecto que empezó a grabarse el 16 de febrero bajo la dirección de Sergio Cabrera y con el actor Santiago Alarcón interpretando a Jaime Garzón. Para ella es una traición a la memora de su hermano y prefiere quedarse con los recuerdos infantiles cuando esperaban, expectantes, escuchar el ruido del periódico pasando por una rendija de la puerta.

Fuente: Las2Orillas

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