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A pesar de los adelantos en el conocimiento científico sobre nutrición y alimentación conseguidos en los últimos treinta años, no está claro que nos alimentamos mejor. Al contrario, han aparecido nuevos trastornos metabólicos que, como la obesidad infantil, demuestran que estamos lejos de un consenso científico sobre aquello que es bueno o perjudicial para nuestra salud. 

Las relaciones entre salud y alimentación son muy complejas e intervienen otros factores que no únicamente están relacionados con lo que comemos sino que tienen influencia la proximidad y la estacionalidad de los alimentos, es decir, con el cuándo lo comemos. Pero, a pesar de que la percepción de la mayoría de consumidores respecto a los alimentos de proximidad es que son productos más sanos y saludables, hasta hoy no se ha hecho ningún estudio científico que demuestre que el consumo de fruta de proximidad tenga unos efectos más beneficiosos que la de procedencia lejana o de fuera de temporada.

En este contexto, el grupo de investigación en Nutrigenómica del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, en colaboración con la Unidad de Nutrición y Salud del Centro Tecnológico de Cataluña Eurecat (Catalunya, España), ha evidenciado, por primera vez, que el consumo de una misma variedad de fruta tiene unos efectos sobre la salud diferentes en función de la estacionalidad. En concreto, ha demostrado como el consumo de cereza puede alterar el reloj molecular del tejido adiposo en función de si se consume en la época del año que corresponde o si se consume fuera de temporada. Los mamíferos, y por lo tanto los humanos, tenemos un mecanismo llamado reloj molecular que nos permite adaptar el metabolismo de nuestras células en función de la estación del año en la cual nos encontramos. Los investigadores han observado que la alteración de estos relojes moleculares podría relacionarse directamente con un aumento en el riesgo de sufrir algunos de los trastornos metabólicos asociados con la obesidad y sobrepeso si coinciden a la vez con una dieta poco saludable y con un alto contenido en azúcares y grasas.

Es decir, que comer esta fruta fuera de temporada puede incrementar, todavía más, este riesgo. Los resultados de esta investigación se han publicado recientemente en la revista internacional sobre nutrición humana Nutrients y The Journal of Nutritional Biochemistry.