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No recordamos nada de cuando éramos un feto. No recordamos lo que oímos ni lo que olimos, y desde luego no recordamos lo que vimos. Así que los fetos, su desarrollo y sus experiencias son una curiosidad natural. ¿Cuándo y cómo comienzan los fetos participar en la experiencia humana? ¿Pueden reconocer caras desde el útero?

Un equipo de científicos británicos cree que sus investigaciones demuestran que los fetos prefieren las señales visuales de aspecto facial. Es decir, que los fetos pueden reconocer las caras proyectadas en el interior del útero. Aunque la comprensión del desarrollo fetal es importante, otros investigadores no creen que el estudio pruebe su hipótesis. Juzga tú mismo.

La investigación comienza con patrones geométricos de tres puntos dispuestos en triángulo o triángulo invertido. Esencialmente han repetido los experimentos hechos en el pasado con recién nacidos, que partían de que ciertos patrones geométricos, en este caso el triángulo al revés, se parecen más a las caras. Los investigadores determinaron la orientación del feto y luego proyectaron un arreglo de las luces en el vientre de 39 mujeres embarazadas en su tercer trimestre, ya sea a la derecha o a la izquierda de las cabezas de los bebés. Medían y comparaban con la ecografía cuánto fetos volvían la cabeza.

Los resultados parecen demostrar su hipótesis: los fetos volvieron más su cabeza hacia el triángulo de puntos invertido (los parecidos a la cara) que al triángulo de puntos regular, según la investigación publicada hoy en Current Biology.

El mero hecho de hacer este tipo de investigaciones tiene importancia. “Es la primera vez que veo evidencias de que el feto humano responde diferencialmente a la luz modelada”, explicó a Gizmodo Mark Johnson, codirector de Birkbeck, el Centro del Cerebro y el Desarrollo Cognitivo de la Universidad de Londres. Ha habido muchos estudios sobre cómo los fetos responden a los sonidos, pero muy poca información sobre las respuestas a la luz. Y los instintos del recién nacido como la succión, el aferramiento e incluso el giro de la cabeza son importantes para la supervivencia. Así que esta línea de investigación puede aportar pruebas de cuándo y cómo los fetos comienzan a desarrollar esos instintos.

Pero Johnson y otros investigadores leyeron el artículo con mucho escepticismo. Hay una frase del estudio que destaca, según la psicóloga del desarrollo Jane DiPietro, que dirige el Johns Hopkins Fetal Development Project. Esta frase: “Debe también ser observado que los resultados del presente estudio no implican que el feto puede responder a las caras presentadas externamente bajo circunstancias diarias”. Esto casi se contradice con el título del estudio: “El feto humano prefiere los estímulos visibles con un aspecto facial”.

“Tengo pocas preocupaciones con respecto a su conclusión. La noción de que una preferencia por las caras comienza antes del nacimiento como algo innato no es implausible”, dijo. “Lo que me molesta es que este estudio no lo demuestre de ninguna manera. Estoy consternada por el título. Me parece sensacionalista y no basado en los datos”.

Hay muchas razones para ser escépticos. La visión de los bebés continúa desarrollándose después del nacimiento, y los recién nacidos podrían tener dificultades para distinguir entre los diferentes patrones o ver las cosas a distancia. Por otro lado, el número de vueltas de cabeza hechas por un feto es una medida inexacta. Además, mientras los investigadores proyectaban tres puntos de luz en el útero, supusieron —pero no vieron— qué patrón observaba el feto. Y, lo que es más importante, los fetos pasan la mayor parte del tiempo dormidos, dijo DiPietro. Los investigadores dijeron que descartaron casos en los que el bebé estaba en un sueño profundo, pero los fetos podrían haber estado durmiendo ligeramente y despertando con los brillos de luz. DiPietro cree que hay demasiados supuestos a cada paso del estudio.

E incluso esos supuestos básicos podrían estar equivocados. Ya hay dudas sobre la hipótesis de que los bebés prefieren patrones geométricos parecidos a los de la cara.

Entonces, ¿por qué cubrir este estudio? Hay muchas razones. Los estudios con títulos sensacionalistas se cubren con frecuencia sin escepticismo, y los comunicados de prensa pueden ser compartidos sin presentar las limitaciones del estudio. DiPietro está preocupada de que la gente que busca hacer algo de dinero podría utilizar estos resultados para crear productos que muestran caras a los fetos en el útero, de la misma manera que la gente toca música para los fetos en el útero. “La naturaleza ha diseñado el sistema perfecto para desarrollar a un niño”, dijo. “Añadir estímulos externos pensando que estás haciendo algo para fomentar el desarrollo está interfiriendo con el sistema”.

Los autores del estudio no respondieron a una solicitud de comentario. Pero en lugar de desechar esta evidencia o tomarla como un hecho, Johnson dijo que los científicos deberían hacer un estudio de réplica más riguroso con menos fuentes de prejuicios o suposiciones.

Así que si estás embarazada y el mes que viene alguien trata de venderte algún tipo de linterna que brilla en tu vientre para tu feto, no la compres. La ciencia está lejos de ser concluyente, y nadie sabe ni siquiera si es una buena idea.

Fuente: gizmodo / MF

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