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El peligro de irnos al abismo

 El peligro de irnos al abismo

Por: Alcides Antonio Jáuregui Bautista

Vamos sin rumbo, señalan los que saben de lo social y económico.

Nos desbocamos, afirman los politólogos referenciando la  conducta de quienes tienen el poder político, y cada día en lugar  de hacerlo decorosamente, irrumpen torcidamente con sus actuaciones.

Los llamados chanchullos, el peaje, el regalito, la componenda y la coima, todo esto está a la orden del día, y se multiplica por el accionar indecoroso de unos y otros, de los que ofrecen y de los que recibe.

Ahí está pintada la manifestación de Santa Teresita: quién es  más pecador, el que paga por pecar, o el peca por pagar.

La verdad es que unos y otros, y esto se ve reflejado durante las campañas electorales, donde se entregan multimillonarias sumas de dineros y otros bienes a los candidatos, a los no  comprometidos socialmente, para que adelanten sus campañas y  convenzan, no con iniciativas y buenas ideas a los electores, sino con el billete que compra la conciencia  del  votante.

Y cuando llegan ilícitamente al poder, se vuelven títeres de quienes les ayudaron  económicamente y siguen las orientaciones de los caciques, gamonales o adinerados deshonestos.

Esa es la ruleta de la vida politiquera, la que impera en nuestro medio, y que molesta a estos personajes que se aprovechan del  dolor ajeno, de la miseria que vivimos en Colombia y de la irracionalidad con que obran quienes detentan el poder político y económico, pero también exonerando a quienes actúan en la actividad política y lo hacen  con decoro y espíritu social.

Por Alcides Antonio Jáuregui Bautista

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