Director: Alcides Jauregui

Digiqole ad

Los que se van Ramiro Bejarano Guzmán

 Los que se van Ramiro Bejarano Guzmán

Los que se van Ramiro Bejarano Guzmán

Mientras Duque se despide diciendo boberías y exagerando sus logros para ocultar sus incontables desaciertos y abusos de poder de fin del período, se apaga el sol para sus 18 ministros. Es tal vez el gabinete más gris de la historia reciente, tanto que es casi seguro que, incluidos los juiciosos lectores de periódicos y buscadores de noticias, la mayoría de los colombianos no recuerden los nombres de los futuros exministros.
Exceptuando a la ministra de Comercio, Ximena Lombana, de desempeño aceptable, que entre el diablo y escoja entre el resto de funcionarios que en una semana, por fortuna, regresarán a su pedestal de personas sin importancia colectiva. El reino de la mediocridad.
El ministro del interior, Daniel Palacios, no será recordado por nada importante, porque poco hizo para merecerlo. Su descarada intromisión en la campaña presidencial lo identificó como un funcionario abusivo e intolerante, pendiente de las pequeñeces del servicio público.
El ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, no ha dicho la verdad sobre el cuantioso déficit fiscal de la nación, según la crítica voz del exministro Mauricio Cárdenas. Es un pintor de castillos en el aire. El ministro de Justicia, Wilson Ruiz, cerró enfrentando un incidente de desacato por no cumplir una orden judicial. El colmo. El único que no podía exponerse a esta incómoda situación era precisamente el ministro que se suponía conocía el derecho. Deshonró a su Partido Conservador, donde ha medrado desde siempre, y al Valle del Cauca, su terruño. La mediocre reforma a la justicia que se acuñó durante su gestión está tambaleando en la Corte Constitucional y la reciente ley sobre la virtualidad que se atribuye como obra de su ingenio fue un trabajo colectivo de varios juristas de diferentes organizaciones y centros académicos. Si hubiera sido por él, habría quedado satisfecho con que no se sancionara la ley que, en todo caso, fue expedida con tardanza.
El ministro de Defensa, Diego Molano, condujo mal la fuerza pública, nadie lo respetaba, porque para eso se necesita carácter. Al terminar su mandato Duque tiene el descaro de sostener que entrega un Eln más debilitado, cuando los hechos violentos de los últimos días demuestran lo contrario. Eso, sin mencionar la escalada terrorista del Clan del Golfo, que nos ha devuelto a las épocas del terror y las bombas de Pablo Escobar, y a los repudiables asesinatos de policías. Su mejor acción se tradujo en autodecretarse un nutrido cuerpo de escoltas y carros blindados para espantar a su paso a las gentes de bien. Uno más que cree que la importancia radica en andar escoltado.
A Marta Lucía Ramírez le pudieron la Vicepresidencia y la Cancillería. Eso, para no ahondar en sus imborrables indelicadezas, sobre todo en Cartagena, que jamás justificó ni ninguna autoridad se atrevió a investigarla, como tenía que haber ocurrido si funcionaran la justicia y los controles. Volverá a la arena política, su ambición es tan grande como su proverbial cinismo.
La ministra de Transporte, Angela María Orozco, se irá sin dar explicaciones de la multitud de obras inconclusas. En cambio nos hicieron creer que ya la vía al Llano o el paso de La Línea por fin quedaron solucionados. Otra mentira. Ninguna de las dos vías ha sido terminada y los viajeros padecen trancones, derrumbes y suplicios para llegar a sus destinos. La pluma del exvicepresidente Vargas Lleras desnudó los cuentos de hadas de que este había sido el mejor gobierno en infraestructura vial.
El ministro de Salud, Fernando Ruiz, mojó prensa por la pandemia, sin que hubiese sido eficaz su larga travesía en este ministerio. Los problemas de la salud no fueron atendidos en estos cuatro años, hoy todo sigue peor que antes, los colombianos más pobres carecen de servicios médicos y hospitalarios o mueren en los paseos de la muerte.
Los restantes 10 ministros se irán sin que sus compatriotas sepan quiénes fueron o qué hicieron o dejaron de hacer. Al fin y al cabo perdieron su tiempo. Brille para ellos la luz perpetua.
Adenda No 1. El escritor Azriel Bibliowicz entrega su nueva novela Del agua al desierto, profunda, amena e impecablemente escrita. De obligada lectura.
Adenda No 2. El incompetente y perfumado director de la Policía, general Jorge Luis Vargas, anuncia que la delincuencia ofreció $7.000 millones por asesinar a Duque y $2.000 millones por Molano, pero ni un solo detenido y menos una sola prueba.Twitter:@notillano Web:notillano.com (EL ESPECTADOR)
#newsletter #villavicencio #news #actualización #artesescenicas #tránsito #report #parqueadero #microtráfico #naturaviva.keto #enimágenes #cibergenios #consorcio #comida #baresvillavicencio #atención #zonasazules #comprallanero #informando #noticiasllaneras #informandoorinoquia #noticiasinsolitas #noticiasvillavicencio #villavicenciometa #notillano

Relacionado

Estadísticas para anunciantes